El FAP se vuelve a obstruir a los pocos meses: las causas que casi nadie busca
Te limpiaron el filtro, o te lo cambiaron, y medio año después el testigo está otra vez encendido. No es mala suerte ni un filtro defectuoso: es que nadie buscó por qué se ensució el primero. Estas son las causas, por frecuencia, y cómo se descartan.
11 min lecturaPor Alex Garrido
Filtro Partículas Barcelona · Taller especializado en Nou Barris, Barcelona
En este artículo
Un filtro no se ensucia solo
Las causas, por frecuencia
Las señales que delatan cada una
Cómo se descarta, en orden
Qué pedirle a tu taller
Un filtro no se ensucia solo
El filtro de partículas hace de espejo del motor. Todo lo que el motor quema mal acaba dentro. Si un filtro se satura en pocos meses, lo que está diciendo es que le está llegando bastante más suciedad de la que le corresponde, o que no consigue deshacerse de la que le llega.
Por eso la conversación importante en el taller no es «¿lo limpiamos o lo cambiamos?», sino «¿por qué se ha llenado?». La primera pregunta se resuelve en dos días. La segunda evita que vuelvas dentro de seis meses.
Y es un problema caro precisamente porque no se nota: el coche sale del taller funcionando bien, todo el mundo queda contento, y la causa sigue ahí trabajando.
Las causas, por frecuencia
1. Aceite llegando al escape
La reina. El aceite no se quema limpio y, además, deja ceniza: los aditivos del aceite son incombustibles y se quedan dentro del filtro para siempre. Un motor que consume aceite llena el filtro de ceniza a una velocidad que ninguna regeneración compensa.
Las vías habituales son tres. El turbo con los retenes gastados, que manda aceite directamente al escape. La ventilación del cárter obstruida o con el separador roto, que lo manda por la admisión. Y el desgaste interno del motor, segmentos o guías, que es el caso más serio.
2. Regeneraciones que nunca se completan
El coche lo intenta y no llega. Cada intento fallido quema combustible, diluye aceite y deja el filtro un poco más cargado que antes. Las causas se dividen en dos.
Por uso: trayectos demasiado cortos, siempre por ciudad, apagando el motor a mitad del proceso. Es lo típico en Barcelona y lo tratamos aparte en esta guía.
Por avería: una sonda de temperatura muerta, un sensor de presión diferencial con los tubos taponados o un caudalímetro descalibrado. La centralita necesita esas lecturas para atreverse a regenerar; si no se fía de ellas, no lo intenta o aborta a mitad. El filtro está sano y aun así se llena.
3. Inyección en mal estado
Un inyector que gotea o que pulveriza mal produce mucho más hollín del normal. También puede hacer algo peor: dejar gasóleo sin quemar que llega al filtro y se enciende ahí dentro, con temperaturas capaces de fundir el sustrato. Cuando abrimos un filtro y aparece una zona vitrificada, casi siempre hay inyección detrás.
4. EGR pegada abierta
La válvula que recircula gases de escape a la admisión. Si se queda abierta, el motor respira sus propios humos permanentemente, baja el oxígeno disponible y la combustión se ensucia. Es una causa muy común en coches con mucho recorrido urbano y bastantes kilómetros.
5. Fugas de escape antes del filtro
Una junta que sopla o una brida floja delante del filtro hacen dos cosas malas a la vez: falsean la lectura del sensor de presión, con lo que la centralita se equivoca al calcular, y hacen perder temperatura, con lo que las regeneraciones no llegan a cuajar.
6. Combustible malo o aceite equivocado
El menos frecuente, pero real. Un aceite que no cumple la especificación del fabricante para motores con filtro de partículas —los llamados de bajo contenido en cenizas— multiplica la ceniza que entra en el filtro. Es un fallo silencioso y barato de evitar: basta con respetar la norma que pide el fabricante.
Las señales que delatan cada una
Lo que notas
A qué apunta
El nivel de aceite sube entre cambios
Gasóleo diluyéndose en el aceite por regeneraciones abortadas una y otra vez
El nivel de aceite baja y hay que rellenar
Consumo de aceite: turbo, ventilación del cárter o motor
Humo azulado al acelerar en frío
Aceite quemándose
Humo negro denso al acelerar
Inyección o falta de aire en la admisión
Ceniza alta con pocos kilómetros
Aceite entrando en el escape
Muchas regeneraciones iniciadas y pocas completadas
Sondas, sensores o trayectos demasiado cortos
Silbido o soplido bajo el coche al acelerar
Fuga de escape antes del filtro
Ralentí inestable y tirones a bajas vueltas
EGR o inyección
Cómo se descarta, en orden
Contadores. Hollín y ceniza por separado. Ceniza alta con pocos kilómetros es aceite hasta que se demuestre lo contrario.
Historial de regeneraciones. Iniciadas, completadas y kilómetros entre ellas. Es el dato que más rápido separa un problema de uso de uno de avería.
Consumo de aceite medido. No de memoria: nivel al inicio, nivel a los mil kilómetros.
Sondas y sensores. Temperaturas antes y después del filtro, presión diferencial a ralentí y en carga, y estado real de los tubos del sensor.
Prueba de estanqueidad del escape por delante del filtro.
Inspección del filtro al desmontarlo. El propio filtro cuenta lo que ha vivido: aceitoso apunta a turbo o cárter; vitrificado, a inyección y regeneraciones descontroladas; cargado de ceniza uniforme, a kilómetros y aceite.
Esa última es la razón por la que merece la pena que alguien mire el filtro por dentro en vez de tirarlo y montar uno nuevo. Es la mejor pista que hay, y se pierde en el contenedor.
Qué pedirle a tu taller
Tres preguntas. Si tienen respuesta, vas bien.
¿Cuánta ceniza tiene acumulada, y cuántos kilómetros lleva el coche? Con eso se sabe si la acumulación es normal o excesiva.
¿Cuántas regeneraciones ha iniciado y cuántas ha terminado? Si intenta muchas y completa pocas, hay algo que las aborta.
¿Qué habéis encontrado al abrir el filtro? Aceitoso, vitrificado o con ceniza uniforme son tres diagnósticos distintos.
Si vienes con un filtro que ya se ha obstruido dos veces, tráete lo que tengas: facturas anteriores, el informe de la ITV si lo hubo, y la marca y modelo del filtro que se montó. Buscamos la causa antes de tocar nada, y si el problema no está en el filtro te lo decimos aunque el trabajo sea para otro.
Preguntas frecuentes
Me limpiaron el FAP y a los seis meses volvió a taparse, ¿por qué?
Porque la limpieza resuelve el efecto y no la causa. Si sigue entrando aceite en el escape, si las regeneraciones no llegan a completarse o si la inyección quema sucio, el filtro se vuelve a llenar igual de rápido, esté limpio o sea nuevo.
¿Cuál es la causa más frecuente de que un filtro se obstruya rápido?
El aceite llegando al escape, normalmente por los retenes del turbo o por la ventilación del cárter. Deja ceniza, que es incombustible y no se elimina con regeneraciones, así que el filtro se satura mucho antes de lo que le corresponde.
Si me monto un filtro nuevo, ¿me olvido del problema?
Solo si se ha corregido lo que ensuciaba el anterior. Un filtro nuevo con la misma causa detrás vuelve a obstruirse, y es la forma más cara de descubrirlo.
¿Por qué me sube el nivel de aceite?
Suele ser gasóleo diluyéndose en el aceite por regeneraciones que se inician y se abortan una y otra vez. Es una señal seria: el aceite pierde propiedades y el motor sufre. Conviene mirarlo pronto.
¿Influye el aceite que le pongo al coche?
Bastante. Un motor con filtro de partículas necesita un aceite de bajo contenido en cenizas, según la especificación que pida el fabricante. Con un aceite que no la cumple entra mucha más ceniza en el filtro y la vida útil se acorta.
¿Podéis saber la causa mirando el filtro por dentro?
Es una de las mejores pistas que hay. Un filtro aceitoso apunta al turbo o al cárter, uno vitrificado a inyección y regeneraciones descontroladas, y uno con ceniza uniforme a kilómetros y consumo de aceite. Por eso lo inspeccionamos siempre antes de decidir.
Alex Garrido
Responsable técnico de Filtro Partículas Barcelona (Taller Comercial Garrido). Más de veinte años diagnosticando y recuperando filtros de partículas de turismos, industriales y maquinaria en Barcelona. Sobre el taller.
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